El primer tiempo entre Brasil 1 Perú 1 fue de lo más entretenido y atrapante de todo lo visto hasta aquí en la Copa América. Intensidad, aciertos, errores y virtudes han convivido por igual.
El primero que pegó el grito fue Perú que ajustándose a la historia y a la técnica de sus futbolistas no despreció nunca la tenencia de la pelota. Cuando pudo, cuando Brasil lo dejó, lo hizo con fluidez, con prolijidad y, lo más importante, en campo contrario. De nada sirve tener la pelota en tu propio campo a 70 metros del arco rival.
Un pase largo desde el lateral derecho hacia Guerrero (Perú juega con cuatro defensores, cuatro volantes más Guerrero y Farfán), quien la para, no sin dificultad, con el pecho frente a Miranda y David Luiz, el de los errores de siempre, que en vez de cerrar para afuera, para el lateral, termina cerrando para el área chica, le da la pelota a Jefferson, quien la da corta a un Dani Alves distraído y con el arco de frente jamás advierte la llegada de Cueva que aprovecha todo este lío para sacar un derechazo furibundo, tremendo para que Perú se ponga 1 a 0.
Dos minutos más tarde, a los 4, Perú se repliega con sus dos líneas de cuatro pero sin intensidad para marcar al portador del balón, lo que se traduce en centro de Dani Alves al punto del penal, cabezazo de Neymar y 1 a 1.
Primero los goles, después el desarrollo que lo tuvo a Brasil con la movilidad de siempre, mucha gente en ataque, Wilian siendo el socio perfecto de Neymar, Tardeli de referencia de área y la aparición de los laterales y la importancia de éstos. Brasil generó muchísimas situaciones, pero y siempre hay un pero, ¿qué le pasó a Brasil?: defendió muy mal en ataque y ¿Qué hizo Perú?: pelotazos largos a Guerrero que le complicaron la vida al equipo de Dunga.
Guerrero controló y controló bien, los volantes peruanos comenzaron a llegar y por más que Brasil diera espectáculo con las estrellas del Barcelona, su fragilidad defensiva lo expuso en demasía.
Cuando el equipo de Dunga vajó las revoluciones, creció el trabajo del doble 5, Bayón y Lobatón, sosteniendo la pelota en campo contrario hasta el pitazo final de los primeros 45 minutos.
El empate parcial estuvo bien, justo. Brasil tiene y tuvo mayores y mejores recursos; Perú fue prolijo en lo táctico e inteligente en lo estratégico.
El segundo tiempo tuvo el mismo desarrollo en líneas generales. Pero Brasil tuvo a Neymar (y lo va a seguir teniendo) y Neymar piensa cuando todos se nublan. Fue el eje mediante el cual se movió Brasil y, para ésta categoría de jugador, siempre hay tiempo.
Quedó demostrado, como si fuera necesario, en el minuto 92 y con el empate sellado; el crack se recuesta sobre la izquierda, mueve la cintura, pelota al pie, la vista levantada, cualquier otro jugador hubiera tirado el centro aéreo o pateado al arco, Neymar hiso lo que sólo los iluminados hacen, la puso por bajo, borde interno del pie derecho, entre miles de piernas de propios y extraños. El destinatario fue Douglas Costa, entrando en posición de puntero derecho, para definir. Tomá y hacelo.
La diferencia entre Perú y Brasil fue Neymar.
Daniel Rodríguez
El primero que pegó el grito fue Perú que ajustándose a la historia y a la técnica de sus futbolistas no despreció nunca la tenencia de la pelota. Cuando pudo, cuando Brasil lo dejó, lo hizo con fluidez, con prolijidad y, lo más importante, en campo contrario. De nada sirve tener la pelota en tu propio campo a 70 metros del arco rival.
Un pase largo desde el lateral derecho hacia Guerrero (Perú juega con cuatro defensores, cuatro volantes más Guerrero y Farfán), quien la para, no sin dificultad, con el pecho frente a Miranda y David Luiz, el de los errores de siempre, que en vez de cerrar para afuera, para el lateral, termina cerrando para el área chica, le da la pelota a Jefferson, quien la da corta a un Dani Alves distraído y con el arco de frente jamás advierte la llegada de Cueva que aprovecha todo este lío para sacar un derechazo furibundo, tremendo para que Perú se ponga 1 a 0.
Dos minutos más tarde, a los 4, Perú se repliega con sus dos líneas de cuatro pero sin intensidad para marcar al portador del balón, lo que se traduce en centro de Dani Alves al punto del penal, cabezazo de Neymar y 1 a 1.
Primero los goles, después el desarrollo que lo tuvo a Brasil con la movilidad de siempre, mucha gente en ataque, Wilian siendo el socio perfecto de Neymar, Tardeli de referencia de área y la aparición de los laterales y la importancia de éstos. Brasil generó muchísimas situaciones, pero y siempre hay un pero, ¿qué le pasó a Brasil?: defendió muy mal en ataque y ¿Qué hizo Perú?: pelotazos largos a Guerrero que le complicaron la vida al equipo de Dunga.
Guerrero controló y controló bien, los volantes peruanos comenzaron a llegar y por más que Brasil diera espectáculo con las estrellas del Barcelona, su fragilidad defensiva lo expuso en demasía.
Cuando el equipo de Dunga vajó las revoluciones, creció el trabajo del doble 5, Bayón y Lobatón, sosteniendo la pelota en campo contrario hasta el pitazo final de los primeros 45 minutos.
El empate parcial estuvo bien, justo. Brasil tiene y tuvo mayores y mejores recursos; Perú fue prolijo en lo táctico e inteligente en lo estratégico.
El segundo tiempo tuvo el mismo desarrollo en líneas generales. Pero Brasil tuvo a Neymar (y lo va a seguir teniendo) y Neymar piensa cuando todos se nublan. Fue el eje mediante el cual se movió Brasil y, para ésta categoría de jugador, siempre hay tiempo.
Quedó demostrado, como si fuera necesario, en el minuto 92 y con el empate sellado; el crack se recuesta sobre la izquierda, mueve la cintura, pelota al pie, la vista levantada, cualquier otro jugador hubiera tirado el centro aéreo o pateado al arco, Neymar hiso lo que sólo los iluminados hacen, la puso por bajo, borde interno del pie derecho, entre miles de piernas de propios y extraños. El destinatario fue Douglas Costa, entrando en posición de puntero derecho, para definir. Tomá y hacelo.
La diferencia entre Perú y Brasil fue Neymar.
Daniel Rodríguez
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