¿Qué argumentos futbolísticos presenta la Selección Argentina para ser considerada como candidata? En primer lugar los nombres no son una razón para pensar que un equipo es bueno o malo y el fútbol viene demostrándolo a paso firme con el correr de los años. El conjunto nacional no ha demostrado a lo largo de la eliminatoria, mucho menos en los amistosos que desbordan de intereses económicos y carecen de fútbol, estar a la altura de un futuro campeón mundial. También es cierto que Marcelo Bielsa llegó en un momento extraordinario y se volvió en primera ronda. Pero aquí la cuestión es diferente.
La ilusión la mantienen aquellos que juegan arriba, que hacen delirar a los hinchas de los clubes más importantes del mundo, con sus lujos, goles, piruetas y demás cosas que llevan a creer: “Estos tipos todos juntos deben ser imbatibles”. Pero la realidad marca que esto no es así. Los delanteros del seleccionado que irá a Brasil, que se sabe quiénes son, no han encontrado nunca el funcionamiento, ni la movilidad individual, que demuestran en sus respectivos clubes. Y aunque nos quieran hacer creer que esto es imposible, no lo es. Porque otros conjuntos nacionales lo han logrado en la actualidad y a gran escala; mírese el ejemplo de España en Sudáfrica 2010. ¿Cuál es el déficit? Evidentemente nadie ha podido encontrarlo.
Caso aparte merece la mitad de la cancha y, por sobre todas las cosas, los defensores. Estos últimos padecen una desorganización increíble. La actuación en Uruguay los dejó expuestos a todos, y no pareció verse en Sabella la gran solución a este karma; que se arrastra desde las eliminatorias para el mundial anterior. El lateral izquierdo, generalmente Marcos Rojo, no solo que descuida sus espaldas, sino que no va bien al ataque. Los centrales no terminan de entenderse nunca y el único rescatable termina siendo Zabaleta.
La mitad de la cancha no tuvo en general un mal funcionamiento, pero las pobrísimas actuaciones de Fernando Gago marcaron el punto de partida para la nube de dudas.
Ah… claro, el arquero. Es bueno, pero no un arquerazo. No gana un partido. En el medio local, que se menosprecia por creer que el fútbol argentino es mediocre, hay grandes defensores de los arcos. Uno de ellos es Orión, que seguramente pase unas buenas vacaciones en Brasil, porque es muy improbable que un tercer portero entre a jugar.
Dios quiera que esta nota la tiren a la basura. Que quien la escribe tenga que taparse la boca y pedir perdón de rodillas por pesimista o por no saber de fútbol. Dios quiera…
Pablo Tanous
